Las reglas nos permiten interactuar de acuerdo a parámetros conocidos, elaboramos nuestras estrategias, definimos posiciones y establecemos patrones de relación según normas acordadas previamente. A veces estas normas regulan la vida de una sociedad, otras la relación de pareja, familiar o de amigos. Como fuera, son un ponerse de acuerdo en que y como interactuar con el otro. Una de las funciones mas importantes de estas reglas, aveces escritas y otras no, es la demarcación clara de límites.
Muchas veces, esos límites se violan, motivos hay miles, pero provocan una distorsión en el sistema que hemos creados para relacionarnos. Digo violación, porque en el caso de cruzar el límite, entiendo que se ha logrado una nueva convención, se ha corrido el limite acordando. En el caso de violar el límite, lo que se provoca, queriendo o sin querer, es un fuerte dolor. Porque como sociedad, pareja, familia o amigos, depositamos un "estado de confianza" que se quiebra.
Es el "golpe bajo", fuera de regla, no esperado.... y mientras más próximo es la persona que viola ese limite, mas doloroso es.
Yo, como casi todos los mortales, he dado y recibido golpes bajos; a lo largo de mi vida fui aprendiendo a ver la inutilidad de darlos.... y poco a poco voy aprendiendo a no reaccionar mal al recibirlos.
Un "golpe bajo" es consciente, generalmente por reacción, o saturación, o como dije, motivos hay miles.... pero uno sabe muy bien que entró en un terreno jodido. Creo que la mejor forma de contestar, es no contestar. O en todo caso, si reconocemos el origen que lo provocó, intentar que no se repita el estímulo. Pero nunca aumentar la apuesta, volver con un agravio mayor... nunca suma, tanto si la persona no te importa y mucho menos si te importa
.













