
Abrí los ojos, Pablo dormía a mi lado, Piñero en el medio.... Me levanté despacio, tratando de no despertar, la luz de una fría mañana se filtraba por la cortina. La cabaña estaba caliente por sectores, donde están las estufas.... Por suerte, la temperatura en el cuarto era aceptable. Caminé descalzo al baño, me bañé mas rápido de lo habitual, estaba ansioso por llegar a la petrobras a leer los mails, fecebook, etc.... Me impresiona lo dependiente que uno se vuelve a los afectos virtuales. En un susurro le avisé a mi hijito que me iba a levantar los mails y pertrechado con jeans, calzoncillos largos, gorro, sweater gordo y un loden, agarré mi mac y salí a la calle.
El otoño en Bariloche es un espectáculo, los tonos de los árboles van de verde a un colorado furioso, pasando por ocres, amarillos, naranjas....y colmando mis sentidos.... el contraste blanco de una nevada que ya tiene unos días, pero como el frío no afloja se mantiene. La caminata fue alegre, cuatro cuadras de tomar conciencia de un cuadro pintado por Dios; para los despiertos.... porque vi caras de preocupación en medio de semejante paraíso, pocas, ya que estas cuadras son poco transitadas. Miré a los ojos a cada una de las personas que me cruce, le regalé mi mejor sonrisa, dar y recibir finalmente es lo mismo. Noté asombro y desconfianza, solo por mirar derecho e intentar contagiar un buen ánimo...
En la Petrobras me tome un rico café y una medialuna..... Leí un artículo muy bueno de Vargas Llosa que postié en mi FB, contesté mensajes, me aburrí con las noticias de política, ya estoy muy cansado de tanta negatividad, estoy decidido a tener en mi vida solo buena onda.... Así que en el momento en que me saturaba de la nota de Pagni en La Nación, la dejé para mirar algo mucho mas agradable.... y con mas sentido por cierto; las montañas nevadas, imponentes, justo frente a mi (tenía la suerte de estar sentado frente a un ventanal).
Baje una canción que buscaba hace mucho, pagué y fui a la panadería a comprarle unas tortitas de esas que le gustan a Pablo.... Caminé la cuatro cuadras de vuelta, tratando de estar consiente a cada paso del aroma de los árboles, los colores, el frío en la cara, el humito al respirar..... Mientras me comía mi segunda medialuna, que esta vez compre con las tortitas.... Cuando llegué Pablo y Piñero seguían dormidos.... En mi cama.... Era normal verlo a Piñero, desde que lo compré, con dos meses y cabiendo en mi mano, duerme en mi cama, pero Pablo, mi hijo mayor.... con 13 años ya está grande, pero anoche nos quedamos viendo tele y bue, le di el gusto de dormir conmigo....
Una mañana de sábado, una mañana excelente; lo ordinario y lo extraordinario depende del prisma con que se lo mire. Una frase que me gusta mucho es: “la felicidad es una disposición de la mente y no una condición de la circunstancias” no recuerdo si era literalmente así, pero si conceptualmente, de J. Locke. Yo agregaría que; bien dispuesta la mente, por lo general, percibimos las circunstancias como son....... siempre extraordinarias.
Caminé con vos esas cuatro cuadras... yo también estoy cansada de caras preocupadas y ya va a ser un año que no miro las portadas, y sí las montañas nevadas...
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