Con Pedro, el primo de mi mujer, mantuvimos la buena onda toda la mañana, no era fácil ya que el día era, por donde se lo mire, malo; mucho frío, mucho viento, el sol no salía.... yo no me rindo muy fácil, pero ese era el típico día que si lo ves venir, pasas la salida.
En el Anfiteatro, frente a la cruz, en rigor metros antes del anfiteatro, se arma un pozón del cual asoman dos piedras, a mas o menos 15 metros una de la otra. Uno llega haciendo equilibrio por un filo de piedras sumergidas. Pedro se paró en la primera y yo en la segunda. El viento, imposible, para dar una idea, me levantaba la mosca del agua... una “streamer”! . Estábamos resignados, cada uno sentado en una roca, esperando que amaine; para lanzar una WB bien lastrada, rogar que se hunda antes de que venga la racha fuerte de viento y salvar la tarde con algún pique.
Entre las dos rocas se juntaban palitos, espuma, bichitos...... y truchas!!!!.....con tanto viento no se veía nada, pero cuando paraba un poco, era como estar parado sobre una pileta, mirábamos las truchas excitadas subiendo a comer lo que se amontonaba.
Cambié a mi línea de flote (desesperado) y até esa mosquita que no tengo ni idea como se llama (pero a mi me gusta), anzuelo casi para mojarras y me senté a esperar que el viento pare; no tuve más que apoyarla en el agua para ver una trucha de un porte interesante salir disparada a mi diminuta mosca. A un metro, veo que en un remolino de agua la mosca se hunde y la trucha cambia levemente su trayectoria y clavó sola a 10 cm por debajo del laminar, casi me muero de la emoción, es la que estoy peleando en la foto.
Fueron varias, todas con secas, todos piques visuales, todas con la misma mosca que al terminar la jornada fue a parar al bolsillo derecho de mi chaleco, donde van esas que me dieron un día memorable (costumbre que aprendí de mi gran amigo y mentor en el Fly Fishing, Lucas Trigos).
Trato de explicar las razones, tal vez el fuerte viento que al mejorar el oxigeno disuelto las puso mas activas, tal vez fue el rejunte de bichos generado por el mismo viento, tal vez mi súper mosca, je....no lo sé.... pero era un día para el olvido y las últimas dos horas fueron para enmarcar.
En un día así, con tanto viento, no se espera mucho... fue un regalo del cielo


