Las frases se suceden unas a otras, “gracias hijo por estar, sos la luz de mi vida” (y foto del hijo de 2 años), “tarde de birra y mar” (foto de unas piernas, una corona, playa y el mar atrás), “mirá donde estabas guachito” (foto del gato escondido abajo de la mesa), “tengo claro que en estas elecciones bla bla) (sin foto, con reflexiones largas y aburridísimas), “arranquemos con todo la semana, buen lunes!”(selfie en un avión)…
Sorry, pero todo me parece lo mismo… una insoportable necesidad de mostrarse, en cada post, en cada comentario, hay una pequeña o enorme necesidad de estar en el radar de alguien. La necesidad de reconocimiento no es nueva, es propio de la condición humana, pero vamos, esto que ocurre todos los días en Facebook es grotesco. El chiquito de dos años a quien su madre le agradece no tiene puta idea que le están agradeciendo, ese mensaje no está dirigido a él, imagino a la madre escribiendo el post en su celular mientras el chiquito la mira intentando llamar su atención. El de la foto con las piernas en la playa?… “tarde de birra y mar”?… tristísimo… he visto gente que se pone en evidencia con más ganas todavía, postea fotos de viajes pasados, buscando cierta condición, cierto status, cierto reconocimiento. Mostrando, justamente, lo que sienten que les falta.
Porque somos a veces tan patéticos, tan vacíos?
La autoreferencia constante es un pedido de ayuda obvio, evidente y triste. Yo dije, yo hice, yo esto, yo aquello… me parece, mi opinión, mi sugerencia, mi post…
No escribo esto desde el mármol del inmaculado observador, estoy en la misma triste y patética mierda de carencia y llamado de atención que todos. Es quizás este post, parte del mismo juego, de la misma danza, de esa búsqueda de aprobación colectiva que se materializa en el numerito mágico de like's, compartidas, comentarios, etc.
Propongo el siguiente ejercicio, antes de postear algo, lo que sea, revisemos internamente la motivación, que nos impulsa, que estamos buscando. Vamos a aprender mucho de lo que nos pasa, de lo que somos, si nos prestamos atención.
Muchas veces me meto a revisar perfiles para interpretar las carencias, las necesidades, los miedos, las frustraciones que hay atrás de posteos y reflexiones grandilocuentes (ni te cuento cuando miro el mío)
Es triste reconocer tanto dolor disfrazado.
Sin embargo, todo es perfecto. Esto también puede (y debe) entenderse como una enorme señal, invitándonos a mirar para adentro, a sintonizar con el presente, vivirlo con intensidad y entregarnos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario